En septiembre de 2014 se instalaron en Zamora las primeras antenas de telefonía móvil 4G de toda España, y desde entonces la red ha ido penetrando poco a poco en el resto de la provincia y sigue expandiéndose. La implantación de esta tecnología en España se diseñó, precisamente, para satisfacer las necesidades de zonas como esta, con una orografía irregular y población muy dispersa, ya que al utilizar una frecuencia del espectro radioeléctrico bastante baja sus ondas tienen mayor alcance, cubriendo cada antena un radio más amplio para llegar a más pueblos con mayor intensidad que las tecnologías 3G y 2G, las primeras que nos dieron acceso a Internet desde nuestros teléfonos, y por tanto a servicios de mensajería gratuitos como WhatsApp. Por supuesto, el 4G también es más rápido y permite, con el terminal adecuado, utilizar con mejores resultados servicios de videollamada como Skype o FaceTime o ver la televisión en móviles y tablets. Asimismo, la baja frecuencia -entre 800 y 860 megaherzios- que utiliza el 4G en España ayuda a las ondas a "atravesar" mejor las paredes para mejorar la cobertura dentro de los edificios.
Pero todo esto tiene una desventaja, y es que la banda en la que se ha instalado el 4G está muy próxima a la que utiliza la Televisión Digital Terrestre, por eso tuvimos que resintonizar todos los canales en 2014, y aun así en muchos hogares de todo el país se puede ver afectada la recepción de señal de televisión.